viernes, 22 de mayo de 2020

RAMÓN MARÍA DEL VALLE-INCLÁN


Valle-Inclán (1866-1936) fue un genio creador nacido en Villanueva de Arosa (Pontevedra). Poeta, prosista y ante todo dramaturgo renovador que formó parte de la corriente literaria denominada modernismo y se encuentra próximo, en sus últimas obras, a la generación del 98, de una manera tan persona, revolucionada y rompedora que creó un género en la literatura española: el esperpento.



Valle-Inclán


Su agitada trayectoria ideológica, que lo llevó del conservadurismo de su juventud al republicanismo de sus últimos años.

Como prosista, su novela Tirano Banderas, responde a las características de la novela de dictador. Narra la caída del dictador sudamericano Santos Banderas, personaje despótico y cruel que mantiene aterrorizada a la población.

Sus Sonatas son una muestra del modernismo simbolista, decadentista, extraordinario. En ellas relata, de forma autobiográfica, los amores del marqués de Bradomín (un don Juan ochecentista, cínico y sensual). Se pueden considerar prosa poética, con un efecto plástico, colorista, sensorial,  y unos efectos fónicos y rítmicos dignos de la mejor prosa modernista y simbolista.




Disfrutad de este fragmento de la Sonata de otoño:

—No te permito que poses ni de Aretino ni de César Borgia.
La pobre Concha era muy piadosa, y aquella admiración estética que yo sentía en mi juventud por el hijo de Alejandro VI, le daba miedo como si fuese el culto al Diablo. Con exageración risueña y asustadiza me imponía silencio:
—¡Calla!... ¡Calla!
Mirándome de soslayo volvió lentamente la cabeza:
—Candelaria, pon vino en mi copa...
Candelaria, que con las manos cruzadas sobre su delantal almidonado y blanco, se situaba en aquel momento a espaldas del sillón, apresuróse a servirla. Las palabras de Concha, que parecían perfumadas de alegría, se desvanecieron en una queja. Vi que cerraba los ojos con angustiado gesto, y que su boca, una rosa descolorida y enferma, palidecía más. Me levanté asustado:
—¿Qué tienes? ¿Qué te pasa?
No pudo hablar. Su cabeza lívida desfallecía sobre el respaldo del sillón. Candelaria fué corriendo al tocador y trajo un pomo de sales. Concha exhaló un suspiro y abrió los ojos llenos de vaguedad y de extravío, como si despertase de un sueño poblado de quimeras. Fijando en mí la mirada, murmuró débilmente:



En cuanto al teatro, sus obras son magnas:

Las Comedias bárbaras constituyen  una trilogía de obras  integrada por Águila de blasón (1907), Romance de lobos (1908) y Cara de Plata (1923).


Comedias bárbaras en el montaje "Montenegro" de Enesto Caballero


El hilo conductor se sitúa en la historia de la saga de los Montenegro, en la Galicia del siglo XIX, encabezada por el patriarca Juan Manuel y que encuentra continuación en sus cinco hijos, entre los que sobresale el apodado Cara de Plata. Los peores instintos rodean la patriarca y a sus hijos, con excepción de Cara de Plata. Juan Manuel, cacique local, secuestra a su ahijada, Sabelita, enamorada de Cara de plata, pero la hace su amante a la fuerza, a la par que impide el paso del abad por sus tierras.

Divinas palabras (1919) tragicomedia con imágenes ancestrales de muerte, lujuricia, avaricia, cercana al expresionismo.

La trilogía Martes de Carnaval. Esperpentos (1930) que incluye:
Las galas del difunto, Los cuernos de don Friolera y La hija del capitán.

Pero, si hemos de analizar una obra que es la muestra del esperpento es Luces de bohemia.  Una obra terrible, llena de dolor, que ofrece la reivindicación noventayochista llevada al retorcimiento, a la expresión deforme, es decir, al expresionismo. 



Fotograma de la película "Luces de bohemia" de Miguel Ángel Díez con Agustín González y Francisco Rabal




La obra narra las últimas horas de la vida de Max Estrella, un «hiperbólico andaluz, poeta de odas y madrigales» ya anciano, miserable y ciego que gozó en algún momento de cierto reconocimiento. En su peregrinaje por un Madrid oscuro, turbio, marginal y sórdido, le acompaña don Latino de Hispalis y le dan la réplica algunos otros personajes de la bohemia madrileña de la época. En sus diálogos se vierten de forma magistral críticas a la cultura oficialista y a la situación social y política de una España condenada a no reconocer a sus próceres. Tras múltiples vicisitudes, la obra acaba con la muerte de Max Estrella y se prolonga con su velatorio. El drama se cierra con un borracho que grita: "¡Cráneo previlegiado!", expresión que se repite a lo largo de la historia y que resume el enfoque esperpéntico de la misma.
El drama de un poeta abocado a la muerte, por no darle apenas una moneda por sus escritos, precisamente por ser un escritor con talento, hasta su "amigo" don Latino, le engaña. Tiene esposa y una hija jovencita, ese es su temor, porque él hubiera preferido suicidarse unido a ellas, pero su mujer no lo permite. Todo se desarrolla en una noche terrible, que es un viaje a los infiernos, donde da su abrigo en prenda para comprar un billete de lotería, y pasa por una carga policial donde matan a un bebé, es detenido por causar escándalo y en el calabozo conoce a un detenido sindicalista que sabe que será asesinado en cualquier momento en que le digan que esta libre, y lo harán amparados por la ley de fugas. Este es el panorama con que se presenta una España corrupta, opresora, que no deja oportunidades a los creadores con talento y escrúpulos. Muere agónico en la noche. Hasta su velatorio es un gesto de sarcasmo, alguien dice que está cataléptico. Ni siquiera la dignidad de la muerte cabe para él. Como expresión irónica máxima del sinsentido, una vez muerto, su billete habrá sido el ganador. Se suicidan, finalmente también su mujer y su hija.
Curiosa es la escena después de su entierro donde aparecen el Marqués de Bradomín (uno de sus personajes) y el autor Rubén Darío.


Paco Rabal con Fernando Fernán Goméz en la película dirigida por Miguel Angel Díez


A partir de la figura de Max Estrella trasciende la anécdota del fracaso y la muerte de un escritor venido a menos. La obra se convierte en una parábola trágica y grotesca de la imposibilidad de vivir en un país deforme, injusto y opresivo, como es la España del 1920, degradada, desconsiderada con el pueblo llano y llena de corrupción.

Valle-Inclán




Aquí tenéis un fragmento de Luces de bohemia de Ramón María del Vallé-Inclán, obra teatral que se expresa como el nuevo género teatral del esperpento, creación genuina de Valle-Inclán y en ella en contramos la propia teoría sobre el mismo en boca del personaje Max Estrella.

MAX: ¡Don Latino de Hispalis, grotesco personaje, te inmortalizaré en una novela!
DON LATINO: Una tragedia, Max. 
MAX: La tragedia nuestra no es tragedia. 
DON LATINO: ¡Pues algo será! 
MAX: El Esperpento. 
DON LATINO: No tuerzas la boca, Max. 
MAX: ¡Me estoy helando! 
DON LATINO: Levántate. Vamos a caminar. 
MAX: No puedo. 
DON LATINO: Deja esa farsa. Vamos a caminar. 
MAX: Échame el aliento. ¿Adónde te has ído, Latino? 
DON LATINO: Estoy a tu lado. 
MAX: Como te has convertido en buey, no podía reconocerte. Échame el aliento, ilustre buey del pesebre belenita. ¡Muge, Latino! Tú eres el cabestro, y si muges vendrá el Buey Apis. Lo torearemos, 
DON LATINO: Me estás asustando. Debías dejar esa broma. 
MAX: Los ultraístas son unos farsantes. El esperpentismo lo ha inventado Goya. Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato. 
DON LATINO: ¡Estás completamente curda! 
MAX: Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada. 
DON LATINO: ¡Miau! ¡Te estás contagiando!
MAX: España es una deformación grotesca de la civilización europea. 
DON LATINO: ¡Pudiera! Yo me inhibo. 
MAX: Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.

DON LATINO: Conforme. Pero a mí me divierte mirarme en los espejos de la calle del Gato. 

MAX: Y a mí. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta, Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.
DON LATINO: ¿Y dónde está el espejo? 
MAX: En el fondo del vaso. 
DON LATINO: ¡Eres genial! ¡Me quito el cráneo! 
MAX: Latino, deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España. 


TAREAS:

1.-Explica a qué movimiento literario pertenece el fragmento de Sonata de otoño. Justifica tu respuesta.

2.-Explica por qué va más allá de la generación del 98 Valle Inclán con Luces de bohemia.

3.-¿Qué es el esperpento?

4.-¿Qué tienen que ver don Latino y Max con el esperpento?


...



miércoles, 20 de mayo de 2020

MODERNISMO Y GENERACIÓN DEL 98: II PARTE

MODERNISMO Y GENERACIÓN DEL98 (II PARTE): UNAMUNO Y ANTONIO MACHADO


Queridos alumnos:

Vamos a continuar, si os parece bien, con la literatura de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, ahora que ya sois unos verdaderos expertos. 

Recordemos las características fundamentales del Modernismo: el escapismo, la evasión de la realidad social, de los problemas políticos, económicos, es decir del compromiso, sea la escuela parnasianista o la simbolista la más influyente.

Odilon Redon, pintor simbolista

Mientras que la generación del 98 busca precisamente comprometerse con su literatura en la realidad social, política, económica, en la urgencia de la regeneración, del progreso, de la modernización, de reformar las estructuras agrarias, de hacer llegar la educación al grueso de la población que era analfabeta, de europeizar España, sin renunciar por ello al inmenso acervo de tradición cultural nuestra, en ese sentido dirán: "también hay que españolizar Europa". El paisaje castellano servirá de telón de fondo para simbolizar el amor por España y su necesidad por dejar atrás el pasado y mirar hacia el progreso. Este pensamiento dará lugar a dos posturas en los escritos de los autores, recordemos:

.La preocupación por España, la crítica a la abulia del pueblo español (a su dejadez, a su desidia) ¿Recordáis el poema de Antonio Machado que analizasteis, el de Campos de Castilla?

.La angustia existencial, veamos.





Por ejemplo, Unamuno en su obra Niebla nos cuenta la historia de un joven filósofo, bien situado en su clase social alta, muy dependiente de su madre emocionalmente, y cuando esta fallece, a merced de pensamientos muy oscuros y deprimentes, fruto de la lectura y del pensamiento de autores como Schopenhauer  El cariño de sus criados no conseguirían salvarle de su propia oscuridad, solo el conocimiento casual de una chica le salva de ellos. Nuestro protagonista, Augusto se enamorará perdidamente de ella. Pero esta, comprometida con otro hombre, lo dejará plantado precisamente el día de su boda por su novio anterior a quien no había dejado de querer. Augusto, desesperado, piensa en suicidarse, y ante la duda, imaginaos qué ocurre, no se le ocurre otra que ir a consultar ¡a su propio autor, a don Miguel de Unamuno! Allí, a Salamanca, va a visitar al autor, a su propia casa y este se siente muy molesto y le increpa preguntándole quién es él para dirigirse a su propia casa y tomar ninguna iniciativa. De hecho, decide que se va a deshacer de él y le va a matar en la obra. Augusto, desesperado, le pide que no lo haga, que él debe decidir por sus propios actos, que una cosa era suicidarse por voluntad propia y otra ser asesinado por su autor. Unamuno le niega su identidad personal y su poder de decisión y le sentencia esa misma noche a morir. Augusto, horrorizado, le responde que puede matarlo, que él es un fantoche para su autor, pero que de la misma manera él lo es para Dios y nosotros, todos los lectores, igualmente moriremos un día, igual que él, pues solo somos productos de otra mente.  El enfado de Augusto es, evidentemente, una metáfora angustiosa de la falta de sentido de la vida y de fe que asolaban a Unamuno. Augusto regresa en tren a casa, y después de una opípara cena muere en su cama, presentándose en todo caso en sueños a Unamuno para recordarle su respuesta y a todos los lectores.


Don Miguel de Unamuno

Esta obra novedosa, con una mirada original, experimental en la elaboración narrativa, como vemos en la propia introducción del autor como personaje y que el protagonista se entreviste con él y se rebele, hace que Unamuno llame y bautice a esta obra, Nieblacomo nivola y no como novela, pues es algo tan nuevo. El neologismo es curioso, ¿verdad?



Antonio Machado con su esposa Leonor Izquierdo

Bien, ahora cambiemos de tema y de autor. Recordáis a nuestro querido Antonio Machado del que comentamos uno de sus poemas adscrito a los postulados de la Generación del 98. Pero también advertimos que su primera producción pertenece al Modernismo. Su modernismo siempre fue intimista, heredero del romanticismo, seguramente en sus angustias, en su mirada interior, y ciertamente simbolista. Nada que ver con los excesos parnasianistas y sobrecargados de Rubén Darío. Estos poemas los encontramos en su primer poemario: Soledades de 1903, y en Soledades, galerías y otros poemas de 1907 que amplía el primero. En Campos de Castilla de 1912  ya encontramos su temática comprometida, pero en este poemario también encontramos algunos poemas que siguen más bien la corriente simbolista de su anterior etapa modernista, esto será en una edición posterior, en 1917. Sobre todo en los versos que se refieren a la etapa personal por la que atraviesa el autor.



SANTIAGO RUSIÑOL


Para ello debemos hablar del varapalo y del dolor profundo que nunca le abandonaría, que supuso la muerte de su querida y jovencísima esposa, Leonor Izquierdo. 

Antonio Machado vivía en una pensión en Soria, ejerciendo su recién estrenada profesión de profesor de francés en ella se enamoró de la hija, aun una niña de los dueños. Una vez seguro de su amor, pidió permiso a su madre para la boda, hubo que esperar un año para que Leonor cumpliera los 15, cuando el poeta tenía 34.


Leonor Izquierdo, la esposa de Antonio Machado



Poco tiempo después Leonor enfermó de tuberculosis, murió con 18 años, dejando a Antonio hundido en la más terrible de las depresiones, por lo que pidió el traslado a Baeza, porque no podía soportar la ausencia de su mujer en las calles de Soria, todo le recordaba a ella.


Santiago Rusiñol

Observad este bellísimo poema:

CXXII

Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.
Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!…
Vive, esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!


ANTONIO Y MANUEL MACHADO


Después de todo este repaso, por favor, analizad los siguientes textos y explicad a qué movimiento literario pertenecen y por qué, enmarcándolos en la producción concreta de sus autores. además, por favor, extraed de cada uno de ellos, al menos una figura retórica:



 Allá, en las tierras altas, 
por donde traza el Duero  
su curva de ballesta 
en torno a Soria, entre plomizos cerros 
y manchas de raídos encinares, 
mi corazón está vagando, en sueños... 
  ¿No ves, Leonor, los álamos del río 
con sus ramajes yertos? 
Mira el Moncayo azul y blanco; dame 
tu mano y paseemos. 
Por estos campos de la tierra mía, 
bordados de olivares polvorientos, 
voy caminando solo, 
triste, cansado, pensativo y viejo.


 Campos de Castilla, Antonio Machado



UNAMUNO



NIEBLA de UNAMUNO

Capítulo XXXI

Aquella tempestad del alma de Augusto terminó, como en terrible calma, en decisión de suicidarse. Quería acabar consigo mismo, que era la fuente de sus desdichas propias. Mas antes de llevar a cabo su propósito, como el náufrago que se agarra a una débil tabla, ocurriósele consultarlo conmigo, con el autor de todo este relato. Por entonces había leído Augusto un ensayo mío en que, aunque de pasada, hablaba del suicidio, y tal impresión pareció hacerle, así como otras cosas que de mí había leído, que no quiso dejar este mundo sin haberme conocido y platicado un rato conmigo. Emprendió, pues, un viaje acá, a Salamanca, donde hace más de veinte años vivo, para visitarme.
Cuando me anunciaron su visita sonreí enigmáticamente y le mandé pasar a mi despacho-librería. Entró en él como un fantasma, miró a un retrato mío al óleo que allí preside a los libros de mi librería, y a una seña mía se sentó, frente a mí.
Empezó hablándome de mis trabajos literarios y más o menos filosóficos, demostrando conocerlos bastante bien, lo que no dejó, ¡claro está!, de halagarme, y en seguida empezó a contarme su vida y sus desdichas. Le atajé diciéndole que se ahorrase aquel trabajo, pues de las vicisitudes de su vida sabía yo tanto como él, y se lo demostré citándole los más íntimos pormenores y los que él creía más secretos. Me miró con ojos de verdadero terror y como quien mira a un ser increíble; creí notar que se le alteraba el color y traza del semblante y que hasta temblaba. Le tenía yo fascinado.
¡Parece mentira! repetía, ¡parece mentira! A no verlo no lo creería... No sé si estoy despierto o soñando...

Ni despierto ni soñando le contesté.

–No me lo explico... no me lo explico –añadió–; mas puesto que usted parece saber sobre mí tanto como sé yo mismo, acaso adivine mi propósito...
Sí le dije, tú y recalqué este tú con un tono autoritario, tú, abrumado por tus desgracias, has concebido la diabólica idea de suicidarte, y antes de hacerlo, movido por algo que has leído en uno de mis últimos ensayos, vienes a consultármelo.
El pobre hombre temblaba como un azogado, mirándome como un poseído miraría. Intentó levantarse, acaso para huir de mí; no podía. No disponía de sus fuerzas.

¡No, no te muevas! le ordené.

–Es que... es que... –balbuceó.
–Es que tú no puedes suicidarte, aunque lo quieras.
–¿Cómo? –exclamó al verse de tal modo negado y contradicho.
–Sí. Para que uno se pueda matar a sí mismo, ¿qué es menester [necesario]? –le


pregunté.

–Que tenga valor para hacerlo –me contestó.
–No –le dije–, ¡que esté vivo!
–¡Desde luego!
–¡Y tú no estás vivo!
–¿Cómo que no estoy vivo?, ¿es que me he muerto? –y empezó, sin darse clara cuenta


de lo que hacía, a palparse a sí mismo.

–¡No, hombre, no! –le repliqué–. Te dije antes que no estabas ni despierto ni dormido, y


ahora te digo que no estás ni muerto ni vivo.

–¡Acabe usted de explicarse de una vez, por Dios!, ¡acabe de explicarse! –me suplicó

consternado, porque son tales las cosas que estoy viendo y oyendo esta tarde, que temo volverme loco.
Pues bien; la verdad es, querido Augusto le dije con la más dulce de mis voces, que no puedes matarte porque no estás vivo, y que no estás vivo, ni tampoco muerto, porque no existes...
¿Cómo que no existo? ––exclamó.
No, no existes más que como ente de ficción; no eres, pobre Augusto, más que un producto de mi fantasía y de las de aquellos de mis lectores que lean el relato que de tus fingidas venturas y malandanzas he escrito yo; tú no eres más que un personaje de novela, o de nivola, o como quieras llamarle. Ya sabes, pues, tu secreto.
Al oír esto quedóse el pobre hombre mirándome un rato con una de esas miradas perforadoras que parecen atravesar la mira a ir más allá, miró luego un momento a mi retrato al óleo que preside a mis libros, le volvió el color y el aliento, fue recobrándose, se hizo dueño de sí, apoyó los codos en mi camilla, a que estaba arrimado frente a mí y, la cara en las palmas de las manos y mirándome con una sonrisa en los ojos, me dijo lentamente:
Mire usted bien, don Miguel... no sea que esté usted equivocado y que ocurra precisamente todo lo contrario de lo que usted se cree y me dice.
Y ¿qué es lo contrario? le pregunté alarmado de verle recobrar vida propia.
No sea, mi querido don Miguel añadió, que sea usted y no yo el ente de ficción, el que no existe en realidad, ni vivo, ni muerto... No sea que usted no pase de ser un pretexto para que mi historia llegue al mundo...
¡Eso me faltaba! exclamé algo molesto.
No se exalte usted así, señor de Unamuno me replicó, tenga calma. Usted ha manifestado dudas sobre mi existencia...
Dudas no le interrumpí; certeza absoluta de que tú no existes fuera de mi producción novelesca.




...




lunes, 18 de mayo de 2020

MODERNISMO Y GENERACIÓN DEL 98 PARTE I

EL MODERNISMO

A finales del siglo XIX triunfa el movimiento artístico conocido como Modernismo. El Modernismo tiene su origen en Hispanoamérica. La publicación en 1888 de Azul del poeta nicaragüense Rubén Darío se ha considerado tradicionalmente como el punto de arranque del Modernismo, ya que en esta obra se manifiestan con claridad los rasgos característicos del movimiento.
Entre esas características pueden destacarse las siguientes:
- Se trata de una literatura esteticista, es decir, se busca la belleza por encima de todo. 

-Los autores buscan una evasión de la realidad, situando sus obras en escenarios remotos tanto en el espacio como en el tiempo. En los textos es habitual que se hable de épocas pasadas (como la Edad Media o la mitología grecolatina), de ambientes lujosos y refinados (palacios, castillos…) o de civilizaciones exóticas (China, Japón…). Esta mirada suele provenir de la influencia de la escuela parnasianista, que propugna el lema de "El arte por el arte", la belleza por la belleza. Los escritores modernistas que siguen esta escuela crean un arte de bellezas escultóricas, elevado, culto, con reminiscencias clásicas y mitológicas. En el caso de Rubén Darío se llega a la ostentación, lujo, al exceso ornamental, a la profusión de elementos exóticos, como un rebaño de elefantes, un quiosco de malaquita o un palacio de diamantes y su signo de identidad: el cisne.

En el caso de los escritores que siguen la escuela simbolista, los temas van asociados a los sentimientos más íntimos, muchas de veces de melancolía, de añoranza y de angustia o de una belleza decadente y profundamente preciosista. Recordemos los símbolos machadianos: las abejas, el camino, la tarde, la noria...

Un denominador común, suele ser, no obstante, más allá de los elementos recargados o más sobrios, la creación de una obra literaria que nos llega a través de todos los sentidos, los elementos plásticos, visuales, coloristas, olfativos, las sensaciones auditivas... nos hacen recorrer algunas de estas obras con los cinco sentidos, de ahí, el abundante uso de la sinestesia.


El poeta nicaragüense Rubén Darío


LA GENERACIÓN DEL 98

Se conoce con el nombre de generación del 98 a un grupo de autores españoles nacidos a finales del siglo XIX que abordaron en sus textos dos temas fundamentales: la decadencia de España y la angustia existencial. Se suele reconocer como miembros de esta generación a Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Azorín y Ramiro de Maeztu. En sus reflexiones sobre la situación nacional, los autores del 98 recurrieron con frecuencia a la descripción de paisajes –fundamentalmente, el paisaje castellano- como elemento simbólico y lírico que representa España.
Los escritores del 98 persiguieron una depuración del lenguaje literario y buscaron un tono natural y sencillo en el que lo superfluo no tenía cabida.


Don Miguel de Unamuno


Los autores del 98 arremeten contra la abulia del pueblo español, claman por la necesidad de modernizar nuestro país, recogiendo el testigo de los regeneracionistas, de europeizarla sin renunciar a la fuerza y belleza de sus costumbres, tradiciones y cultura. Véase Campos de Castilla de Antonio Machado.
El dolor por España les hará sumirse también en una profunda crisis personal que les llevará a algunos de ellos a una angustia existencial que reflejaran en algunas de sus obras, así es el caso de Niebla de Unamuno o de El árbol de la ciencia de Pío Baroja.

A pesar de la profunda diferencia a priori de estos dos movimientos artísticos y literarios, tienen su raíz en una misma profunda crisis de finales del siglo XIX y principios del siglo XX y resultarían dos caras de una misma moneda.

En un caso, los autores buscan evadirse de ese mundo en ruinas, que se deshace. Pensad en lo que supuso la pérdida de las últimas colonias para lo que había sido un imperio español, asolado por la profundísima crisis económica, social, política.


Sir Lawrence Alma-Taddema


En otro caso, los escritores se comprometen con sus obras en la necesidad de renovación y cambio, llaman al pueblo a superar la situación de crisis y critican su abulia.

En realidad, las dos visiones no son opuestas y pueden convivir en la misma persona, como es el caso de Antonio Machado, cuyos inicios son modernistasSoledades (1903), Soledades, galerías y otros poemas(1907) y cuyos temas en Campos de Castilla (1912) están plenamente sumidos en los postulados de la generación del 98.

Queridos alumnos, visto este panorama, esta será vuestra tarea: 

.Observa los textos que se presentan a continuación, explica si pertenecen al Modernismo o la generación del 98 y por qué.

.Busca información sobre la escuela parnasianista y la escuela simbolista y aporta algún autor afín a cada una de ellas.

.Explica qué es la sinestesia con algún ejemplo.


TEXTOS

1.-

RUBÉN DARÍO 


A MARGARITA DEBAYLE 


Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.

Este era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes.

Un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.

Una tarde la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a tí.
Cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso del papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: "¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho,
que encendido se te ve?"

La princesa no mentía,
y así, dijo la verdad:
"Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad."

Y el rey clama: "¿No te he dicho
que el azul no hay que tocar?
¡Qué locura! ¡Qué capricho!
El Señor se va a enojar."

Y dice ella: "No hubo intento:
yo me fui no sé por qué;
por las olas y en el viento
fui a la estrella y la corté."

Y el papá dice enojado:
"Un castigo has de tener:
vuelve al cielo, y lo robado
vas ahora a devolver."

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el buen Jesús.

Y así dice: "En mis campiñas
esa rosa le ofrecí:
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí."

Viste el rey ropas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesa está bella,
pues ya tiene el prendedor,
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento

Ya que lejos de mí vas a estar
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento. 





2.-

ANTONIO MACHADO


A ORILLAS DEL DUERO
[...]
El Duero cruza el corazón de roble
de Iberia y de Castilla.
¡Oh, tierra triste y noble,
la de los altos llanos y yermos y roquedas,
de campos sin arados, regatos ni arboledas;
decrépitas ciudades, caminos sin mesones,
y atónitos palurdos sin danzas ni canciones
que aún van, abandonando el mortecino hogar,
como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerta
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.
La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,
madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.
Castilla no es aquella tan generosa un día,
cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
ufano de su nueva fortuna, y su opulencia,
a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,
pedía la conquista de los inmensos ríos
indianos a la corte, la madre de soldados,
guerreros y adalides que han de tornar, cargados
de plata y oro, a España, en regios galeones,
para la presa cuervos, para la lid leones.
Filósofos nutridos de sopa de convento
contemplan impasibles el amplio firmamento;
y si les llega en sueños, como un rumor distante,
clamor de mercaderes de muelles de Levante,
no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?
Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.
[...]





Hasta pronto. Un beso. 


...